Informacion y opinion al segundo. Una vision critica, de las imperfecciones del sistema. Sin ninguna carga ideologica, ni de ningun otro tipo. La verdad, siempre la verdad. DESDE LA COCINA. Para mi, un ladron es un ladron, sea del pp o de la pesoe. Y asi todo-. SI VOTAMOS LOS LEGITIMAMOS, NO VOTAR O VOTAR EN BLANCO. Tenemos una democracia sin democratas.
DESDE LA COCINA
Críticas de los medios 'progres' a la justicia británica por su mano dura con los detenidos y todo porque son de los suyos.
Las penas ejemplares son disuasorias. En España la delincuencia organizada favorece al delincuente, ademas los delitos salen gratis.
En Periodista Digital, ponen el dedo en la llaga.
Varios meses de prisión por el robo de dos conos de helado? ¿Cárcel por saquear un par de botellas de agua mineral de un supermercado? ¿Cuatro años tras las rejas por convocar a unos disturbios desde Internet?
Las sentencias son duras. Desproporcionadas, para algunos. Para bastantes, sobre todo entre esos anlaistas 'progres' que siempre comprenden al facineroso, hasta ridículas y, lo que es peor, contraproducentes.
NO COMO ESPAÑA O ITALIA
En cualquier caso, si algo están dejando patente los jueces británicos es que -a diferencia de lo que ocurre en paises como España o Italia-, no les tiembla la mano.
Son plenamente conscientes de que quienes la hace la debe pagar y que imponen penas no bajo un régimen dictatorial, sino en un país que se considera la cuna de la democracia.
La severidad con la que están actuando algunos jueces británicos contra los detenidos por los graves disturbios de la semana pasada en Gran Bretaña ha dado pie a una polémica sin precedente en el país, donde, pese a las críticas, el gobierno conservador defendie a capa y espada los fallos.
LA DECISION DE CAMERON
Dice y con razón el equipo de David Cameron, con el respaldo de Scotland Yard, que son una "necesaria medida disuasoria".
El primer ministro, de hecho, ha sido quien ha marcado el rumbo a seguir tras la ola de violencia que dejó cinco muertos y varias casas ardiendo.
Y lo hizo en su intervención ante el Parlamento la semana pasada, cuando advirtió que los jóvenes vándalos no serían tratados con benevolencia.
"Quien tiene edad para cometer delitos también tiene edad para ser castigado por ello",
afirmó Cameron, para luego agregar:
"Todo el que haya sido violento debe ir a la cárcel".
JURISTAS Y PERIODISTAS
Varios juristas y columnistas de prensa se mostraron ya entonces asombrados por lo que parecía ser una violación de la participación de poderes. Y este 17 de agosto de 2011 se difundieron incluso informaciones de que los tribunales londinenses recibieron indicaciones pertinentes de una instancia judicial superior.
Según la nueva directriz, que fue comunicada por Novello Noades, el juez principal de la corte distrital de Camberwell, en el sur de Londres, los jueces no tienen que atenerse al reglamento normal para el Código Penal en relación con disturbios.
"Las sentencias deben asustar",
reconoció públicamente el juez Elgan Edwards, en Cheshire, tras dictaminar una pena que, sin duda, aterró a varios: cuatro años de cárcel para Jordan Blackshaw y Perry Sutcliffe-Keenan, dos jóvenes de 20 y 22 años, que convocaron a disturbios a través de Facebook.
En medio del caos, Blackshaw creó un evento en esa red social titulado "Destruir la ciudad de Northwich" (noroeste de Inglaterra), mientras que Sutcliffe-Keenan abrió una página titulada "Organicemos un motín", incitando a la violencia en Warrington (noroeste). Ambos llamamientos carecieron de seguimiento.
QUIEN ROBA UN CLAVO, ROBA UN CABALLO
Otros casos que suscitan gran controversia en el país son los de Anderson Fernandes, de 22 años, que por robar dos conos de helado enfrenta una pena de varios meses en prisión, o el de Nicolas Robinson, de 23, que fue sentenciado a seis meses tras las rejas por robar dos botellas de agua mineral de un supermercado, por un valor de cuatro euros.
También fueron fuertemente criticados por activistas y parlamentarios los casos de Ursula Nevin, una madre de dos chicas con residencia en Manchester que fue sentenciada a cinco meses de prisión por aceptar de una amiga unos pantalones que habían sido robados de un centro comercial, y el de un joven de 26 años que fue condenado a 18 meses de cárcel por tener en su auto un televisor robado.
Las sentencias "deberían ser justicia de restauración y no una venganza por lo ocurrido", dijo el parlamentario liberal demócrata Tom Barke, para quien muchos de los sentenciados habrían recibido penas diferentes si hubieran cometido el mismo delito días antes de los disturbios.
"Encerrar a gente joven puede convertir a saqueadores de ocasión en criminales serios
", advirte Vicki Helyar-Cardwell, presidenta de la alianza Justicia para los Delincuentes, cuya actitud complaciente ante los que violan la ley queda muy bien reflejada por el nombre de su organización.
UN PROBLEMA SOCIAL
En la misma línea se expresa el ex presidente de la Asociación de Juristas británicos Paul Mendelle, que declaró a la BBC que si los sentenciados cumplen penas demasiado largas en prisión "podrían terminar perdiendo sus trabajos y empleos, y creando así un mayor problema social".
En tanto, el abogado John Cooper, experto criminalista, sostuvo que las sentencias no sólo "son una exageración", sino que crearán una ola de apelaciones en las cortes.
Pese a las críticas, incluso de sus propios aliados en el gobierno, los liberal demócratas, Cameron defendió este 17 de agosto la imposición de penas severas.
"Los tribunales están enviando un mensaje de dureza, y creo que es bueno que puedan hacer eso. Lo que pasó en nuestras calles fue espantoso, y la justicia debe dejar bien en claro que no será tolerado".
También el ministro para las Comunidades, el conservador Eric Pickles, sostuvo que los severos fallos demostrarán que hay consecuencias serias para quienes participan de disturbios.
"Hay que entender que esta gente creyó que cometer delitos no les traería consecuencias. No vamos a permitir que la sociedad tenga miedo por su seguridad pública en sus propias casas".
2.800 AL TALEGO
Más de 2800 personas han sido arrestadas en conexión con los saqueos, incendios y destrozos ocurridos entre el 6 y 9 de agosto de 2011 en Londres y otras ciudades británicas, que se iniciaron tras una protesta en el barrio de Tottenham en reclamo por la muerte de un joven delincuente negro a manos de la policía.
Hasta este 17 de agosto, habían pasado por los tribunales británicos 1277 sospechosos, de los cuales un 64% permanece bajo custodia policial, un porcentaje que en tiempos normales apenas llega al 10%.
En este aspecto, la política de mano dura de Cameron causa también un problema práctico, ya que gran parte de las cárceles británicas están sobrepobladas, y la justicia trabaja ya al límite, con jornadas de 24 horas.
El príncipe Carlos y su esposa, Camilla, interrumpieron sus vacaciones veraniegas para expresar en persona su solidaridad a varias de las familias que perdieron su hogar en los incendios en Tottenham. También visitaron la sede del comando policial en Londres.
PENAS DISUASIVAS
Jordan Blackshaw y Perry Sutcliffe-Keenan: pese a no haber participado activamente en los disturbios, ambos fueron condenados a cuatro años de prisión por haber incitado en la red social Facebook a actos de violencia, que finalmente no llegaron a producirse.
Anderson Fernandes: por robar dos conos de helado, este joven de 22 años enfrenta una pena de varios meses en prisión.
Nicolas Robinson: fue sentenciado a seis meses tras las rejas por robar dos botellas de agua mineral de un supermercado, por un valor de 4 euros.
Ursula Nevin: madre de dos niñas, fue sentenciada a cinco meses de prisión por aceptar de una amiga unos pantalones que habían sido robados de un centro comercial durante los saqueos.
marconi
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